Callos de cordero: un plato de los de toda la vida, listo para disfrutar

Hay productos que no necesitan presentación porque hablan solos en cuanto abres la lata.

Los callos de cordero de Conservas de Pastores son uno de ellos.

Un plato de cuchara de los de toda la vida, hecho con tripa y patitas de cordero, cocinadas lentamente en salsa de tomate con chorizo y Jamón de Teruel DOP.

De esos guisos que piden pan y tiempo para disfrutarlos.

A mí me gustan especialmente porque conservan esa esencia de cocina tradicional que tantas veces se está perdiendo.

Los callos tienen personalidad, sabor y una textura melosa que engancha.

Y además, en este formato, están siempre listos para sacarte una comida de diez en pocos minutos. Calentar y servir. Así de sencillo.

Mucho más que un plato de cuchara

Hay quien piensa en los callos y automáticamente imagina un plato contundente de invierno.

Y sí, claro que lo son. Pero también dan muchísimo juego en la cocina.

Se pueden comer tal cual, recién calentados, porque vienen perfectamente guisados.

Pero también me gusta utilizarlos como base para otros platos. Con unos garbanzos cocidos tienes una comida espectacular.

Con un huevo frito encima y unas patatas panadera, una cena de campeonato.

Incluso reduciendo un poco la salsa y acompañándolos con arroz blanco quedan fantásticos.

Lo bueno de este tipo de conservas es precisamente eso: que permiten cocinar sin empezar de cero.

Ya tienes el trabajo importante hecho. Sólo queda darles tu toque.

Además, el sabor del cordero en los callos tiene algo muy especial.

Es más fino y elegante que otros callos más habituales, pero mantiene ese punto intenso y profundo que tanto nos gusta a los aficionados a la casquería.

Callos de cordero con garbanzos

callos de cordero receta

Esta es probablemente la forma más tradicional y popular de prepararlos en casa. Y, sinceramente, pocas cosas me apetecen más cuando pienso en un plato de cuchara.

Ingredientes

1 lata de callos de cordero Conservas de Pastores
400 g de garbanzos cocidos
1 diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

En una cazuela sofreímos ligeramente el ajo picado con un poco de aceite de oliva. Incorporamos los garbanzos.

Después vertemos la lata de callos completa y cocinamos todo junto a fuego suave durante unos 10 o 15 minutos.

El objetivo es que los garbanzos cojan bien todo el sabor de la salsa.

Y poco más hace falta. Un buen trozo de pan y a disfrutar.

Callos de cordero con huevo y patatas

Podría decirse que son unos huevos rotos exprés. Una receta sencilla pero tremenda, de esas que pruebas una vez y repites.

Ingredientes

1 lata de callos de cordero Conservas de Pastores
2 huevos
2 patatas medianas
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

Pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas y las cocinamos lentamente en abundante aceite hasta que estén tiernas. Mientras tanto calentamos los callos en una cazuela.

Freímos los huevos dejando la yema bien jugosa.

Montamos el plato colocando primero las patatas, encima los callos bien calientes y terminamos con el huevo frito.

Cuando rompes la yema y se mezcla con la salsa… ya no hace falta decir mucho más.

Conservas de Pastores: cocina de verdad siempre a mano

Los callos forman parte de una gama de conservas que me parece especialmente útil para quienes disfrutan comiendo bien pero no siempre tienen tiempo para cocinar durante horas.

En Conservas de Pastores encontramos también los jarretes confitados, el churrasco confitado o el chilindrón de jarretes de Ternasco de Aragón. Productos cocinados lentamente, con mucho mimo, para que en casa sólo tengamos que calentarlos o darles el último toque.

Me gusta porque mantienen la esencia de nuestra cocina: sabor, paciencia y buen producto. Pero adaptada al ritmo actual. Tener una conserva así en la despensa es como guardar un pequeño as bajo la manga para cualquier día.

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